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Pegada de carbono

Qué é a pegada de Carbono?

Cuando se tratan temas como el cambio climático y el efecto invernadero se suele hablar de la huella de carbono. La huella de carbono es una forma de poner un valor a cuánto contamina una organización, un producto o una persona desde el punto de vista de la emisión de gases de efecto invernadero. Una vez se dispone de este valor numérico, es posible comparar si un producto o un medio de transporte es mejor o peor para el medio ambiente.

Claves para entender el concepto de huella de carbono

El término “huella de carbono” ha sido algo controvertido a lo largo de la historia. Existen referencias a ella —aunque con otros nombres— en estudios de los años 70 y 80, pero no fue hasta mediados de la primera década del siglo XXI cuando empezaron a surgir abundantes estudios con base en este término.

Para entender qué es la huella de carbono, hay que comprender antes cómo interviene la atmósfera en el calentamiento del planeta y cómo influyen determinados gases en su equilibrio natural.

En el calentamiento global del planeta influye en gran medida el aumento de las emisiones de gases con efecto invernadero. Estos gases no son algo indeseable, pues hacen habitable buena parte del planeta, salvo que se pierda su equilibrio natural, que es lo que viene sucediendo desde hace unas décadas.

El efecto invernadero se da en otros planetas. En la Tierra, si se mantuvieran las proporciones de gases de hace un siglo estaríamos hablando de que los gases responsables del efecto invernadero elevan la temperatura en la superficie terrestre una media de 30 °C.

Pero, ¿cómo elevan la temperatura de la atmósfera? Hay diferentes tipos de radiación y la luz visible atraviesa con mucha facilidad la atmósfera, pero los rayos infrarrojos, que son los asociados a la emisión de calor, tienden a ser retenidos por las moléculas de determinados gases. A estos gases se les conoce como gases de efecto invernadero y son el vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano, los famosos clorofluorocarbonos o CFC que produjeron buena parte del adelgazamiento de la capa de ozono, el propio gas ozono y el óxido nitroso, si hablamos de los más relevantes.

Actualmente, a la hora de saber cuánto se calienta la atmósfera en una zona o en todo el planeta, se aplica un factor de conversión de los gases de efecto invernadero que no son el CO₂ a CO₂, y se suman sus acciones. Esto nos permite hablar de una huella de carbono en lugar de usar cinco diferentes y, por fin, comparar las emisiones de esos gases de efecto invernadero causadas de manera directa e indirecta por un proceso o como resultado de la vida diaria de un individuo.

En la actualidad la temperatura media del planeta se ha elevado casi 2 °C con respecto al siglo pasado y, aunque puede parecer poca cosa, está influyendo en la pérdida de los casquetes polares, algo que puede tener consecuencias que comprometen la vida terrestre.

¿Cómo reducir mi huella de carbono?

A título individual, puedes hacer bastantes cosas para reducir tu huella de carbono. Si las sociedades de la mayoría de los países ponen de su parte y se adoptan ciertos cambios en la producción, será posible frenar el cambio climático antes del punto de no retorno. Cada vez nos queda menos tiempo.

l Vigila tus compras, dando preferencia a los productos de proximidad. Pero fíjate bien en el proceso, pues a veces una fruta viaja por dos continentes antes de llegar al suyo de partida. Sí, es una locura.

l Intenta reducir el uso del coche en desplazamientos individuales. Para cortas distancias, lo mejor es ir paseando o en bicicleta si tu salud te lo permite. Los desplazamientos entre localidades o provincias diferentes es mejor hacerlos en transporte público o compartiendo vehículo. El tren es preferible al avión.

l Uniendo los dos puntos anteriores, intenta comprar en comercios de tu barrio o a los que puedas acudir y volver con tu compra sin emitir gases de efecto invernadero. Al cabo del año, eso va sumando. Por si fuera poco, tu salud te lo va a agradecer.

l Una vez en las tiendas, lee bien las etiquetas. El origen de producción es importante aunque, como explicábamos, puede no ser determinante. Pero los embalajes superfluos sí son una fuente de emisiones inútiles y, que no te engañen, no existe el reciclaje con un rendimiento de materiales y energía del 100 %. Recuerda, no lo hace mejor quien más recicla sino quien genera menos residuos.

l Cuando te sea posible, apuesta por energía que no proceda de combustibles fósiles. En tu casa, en tus desplazamientos o, por qué no, si vives en una zona adecuada para el uso de energías renovables y conoces a más gente con tus inquietudes, podéis averiguar qué empresas y marcas ya han apostado por este tipo de energía para darles preferencia a sus servicios. Con la huella de carbono ya es posible comparar quién tiene mayor o menor impacto en el efecto invernadero y los datos son cada vez más accesibles.

La huella de carbono es un número, como lo es también la huella ecológica (no las confundas). Estos números surgen de la necesidad de comparar diferentes procesos industriales y estilos de vida, para elegir lo más conveniente y para legislar acotando cuánto se le permite a una industria o a un particular ir agotando los recursos del planeta o, en el caso de la huella de carbono, hasta dónde se les permite seguir contribuyendo al calentamiento global. Estamos ante un problema muy serio que no se podrá frenar si no se trabaja unidos. ¿Estás dispuesto a reducir tu huella?